- Nov 20, 2025
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El reciente fenómeno meteorológico que afectó a más de 300 comunidades del Golfo de México pudo haberse prevenido parcialmente si las alertas emitidas por Conagua hubieran sido atendidas por las autoridades, aseguró Arturo Quintanar, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.
De acuerdo con el experto, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitió boletines anticipando lluvias extremas derivadas de la tormenta tropical Raymond y una zona de baja presión en el Golfo de México, las cuales, entre el 9 y 11 de octubre, generarían precipitaciones fuera de la media histórica para el mes.
Sí se advirtió que sería un evento muy intenso. Otra cosa es cómo responden las autoridades, declaró Quintanar en entrevista.
El investigador aseguró que los niveles de lluvia fueron de los más altos registrados, clasificando el evento entre el 1% de los fenómenos más extremos conocidos, particularmente en zonas como Macedonia Alonso, Veracruz, donde se estimaron hasta 540 milímetros de agua en tres días.
Aunque los niveles de precipitación fueron extraordinarios, Quintanar aclaró que aún no puede atribuirse directamente al cambio climático, ya que se requieren modelos comparativos para llegar a esa conclusión. Sin embargo, advirtió que el crecimiento desordenado y la ocupación de zonas de riesgo por parte de la población agravan los efectos de estos fenómenos naturales.
El cambio en la vegetación, deforestación y la expansión urbana en áreas inadecuadas hacen que el suelo pierda su capacidad de absorción, aumentando el riesgo de inundaciones y deslaves.
El gran problema, según el especialista de la UNAM, fue la falta de coordinación entre autoridades para emitir las alertas necesarias cuando Conagua ya había advertido sobre la gravedad del evento. El pronóstico estaba en rangos adecuados, pero no se le dio la importancia que tenía, lamentó.
También criticó que las decisiones para activar alertas muchas veces dependen de la percepción del riesgo de funcionarios locales, lo que puede retrasar la reacción ante desastres naturales inminentes.
El caso deja abierta una pregunta fundamental: ¿México está preparado para enfrentar otro evento de esta magnitud? Quintanar enfatizó la necesidad de fortalecer la prevención de riesgos, mejorar la respuesta gubernamental y fomentar una cultura de alerta temprana, sobre todo en regiones vulnerables como la costa del Golfo.
Debemos pensar en la prevención. No se trata sólo de predecir, sino de actuar cuando ya sabemos lo que va a pasar, concluyó.