- Ene 15, 2026
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Las autoridades federales de México lograron desmantelar un narcolaboratorio de Omar Coronel Aispuro, hermano de la esposa de Joaquín El Chapo Guzmán, dedicado a la producción de Tusi, metanfetaminas y opioides sintéticos. La operación, realizada en Guerrero, forma parte de los esfuerzos de seguridad para debilitar al Cártel de Sinaloa y frenar la distribución de drogas sintéticas en el país.
Omar Coronel Aispuro, conocido como Coronel, es integrante de la facción Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Cuenta con antecedentes penales desde 2013 por delitos contra la salud, incluyendo producción, almacenamiento y tráfico de marihuana, así como portación de armas de fuego. Su vínculo familiar con Emma Coronel Aispuro, esposa de Joaquín Guzmán Loera, lo convierte en un objetivo clave en las investigaciones contra el narcotráfico.
El laboratorio, ubicado en Petatlán, Guerrero, contaba con infraestructura para producir varias drogas sintéticas de manera simultánea, incluyendo:
Metanfetaminas
Sustancias de diseño conocidas como Tusi
Opioides sintéticos
Además, las autoridades aseguraron una bodega con 25 mil litros y 12 toneladas de químicos utilizados para la elaboración de drogas. La capacidad de producción de este laboratorio lo hace destacar frente a otros centros ilícitos especializados en una sola sustancia.
La operación fue liderada por la Secretaría de Marina (Semar) en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Durante el operativo:
Se intervinieron cuatro inmuebles en Guerrero.
Se inhabilitaron instalaciones destinadas a la producción de drogas.
Se aseguró equipo y sustancias químicas para impedir su reutilización ilícita.
Omar García Harfuch, titular de la SSPC, destacó que la acción afecta de manera directa las capacidades financieras y operativas de los grupos criminales y evita que millones de dosis lleguen a las calles.
El desmantelamiento del laboratorio de drogas de Omar Coronel refleja la estrategia de las autoridades mexicanas para combatir la producción y distribución de narcóticos sintéticos, así como para reducir la violencia y los riesgos asociados con los opioides y la Tusi. Además, refuerza la presión sobre la estructura de Los Chapitos, debilitando su capacidad de operar de manera clandestina en Guerrero y otras regiones del país.